















Jewels, al pararse a pensar tras observar aquella escena, se dio cuenta de una realidad: estaba sola. Sola en el mundo sin nadie quien la protegiera mas que ella misma. Y si nadie en el mundo iba a estar ahí para protegerla, entonces solo había una opción restante: eliminar esa necesidad al completo. Necesitaba volverse fuerte, no solo para sobrevivir si no para evitarse problemas: nadie se le acercaría si era suficientemente intimidante. Así pues, comenzó a prepararse. Y el primer paso era encontrar un sitio donde resguardarse del frío y la lluvia, así como algo con lo que protegerse. Lo primero debía ser fácil, solo necesitaba un edificio abandonado en el que no hubiera nadie. Lo segundo, sin embargo... podía presentar un desafío mayor. No solo porque probablemente la forma de proceder era cometer un crimen, robar, si no porque hacer eso no era
moco de pavo. Pero tampoco lo iba a ser nada más en su futuro cercano, así que cuanto
antes comenzara a prepararse, mejor.
Mentalizarse le llevó un poco. Un par de días. Quizá factores
que ayudaron a la muchacha a lanzarse a la acción fueron el
hambre y la sed que estaba sintiendo. Iba a tener que lidiar con
eso pronto, o se volvería un problema. Para conseguir comida,
necesitaba robarla, para robarla, tendría que enfrentarse a otros
que también la querrían. Y para enfrentarse a ellos... iba a necesitar
un arma.
Su primer compañero no fue mas que un apaño rápido. Un cristal roto que encontró en el suelo del edificio donde se estaba resguardando. Se armó con eso y se preparó para entrar en acción: un par de bloques mas abajo había una tienda de caza con todo tipo de armamento. Ese era su objetivo: iba a entrar y llevarse algo, lo primero que viese y considerase útil.
Apretó levemente el trozo de cristal afilado, y se lanzó a la carga.
10 minutos. Eso fue lo que tardó en llevar el robo a cabo. La tienda estaba vacía, no solo no había dependiente ni tampoco alguien más para obstaculizarle el robo. Con múltiples cuchillos y pistolas encima, metidos en uma bolsa de plástico que había encontrado, podía ir a buscar comida. Y comida fue a buscar, pero no fue lo único que encontró, pues allí, en aquel establecimiento abandonado... Había alguien mas. Un muchacho con gafas, que parecía estar allí por la misma razón que ella, completamente alerta. Sin embargo, pese a estar preparado para atacar... El muchacho no lo hizo. Porque él y Jewels se conocían. Ese fue el comienzo de wreckers. Poco a poco, el grupo creció. Casi todos eran conocidos entre si, Estudiantes de aquella academia. De la institución en la que se desató el infierno en la tierra. Y siendo hijos del caos, su naturaleza se caracterizaría por ser una agresiva, directa y atrevida. Los wreckers se hicieron mas y mas grandes, una familia de personas disconformes que luchaban por sobrevivir, ni desesperados ni esperanzados, solamente humanos. Aceptaban trabajos de todas partes en japón: extraer a un prisionero miembro de una banda, asesinar a alguien a petición... Destacables por su eficiencia, la existencia de Wreckers pronto llegó a oídos de uno de los grupos mas dominantes del panorama de la Tragedia: La Fundación Futuro. Y cuando la Fundación se enteró de su existencia... lo primero que hicieron fue ponerlos en su lista de objetivos prioritarios.
A los ojos de la Fundación, y específicamente de Kyosuke Munakata, Wreckers no era mas que un obstáculo para alcanzar la esperanza absoluta y eliminar la desesperación para siempre. Sin embargo...
Eso no significaba que no fueran útiles. Y viendo esa utilidad, la Fundación también comenzó a dejarles encargos a cambio de recompensas.
Wreckers se volvió uno de los grupos mas grandes en presencia de todo el panorama de la Tragedia, y no eran ni esperanzados ni desesperados.














